Olvido
Al fin me has olvidado. ¡Qué suave y hondo olvido!
Tras el incierto límite de nuestro oscuro ayer
la estrella que miramos los dos ha descendido
como una dulce lágrima que se rompe al caer.
Y así d e tu regazo me alejo entristecido,
cual uno que abandona su campo sin querer,
mirando que tus ojos, como el cristal partido,
multiplican las luces de un hondo atardecer.
¡Al fin me has olvidado! Recónditas congojas:
en medio del crepúsculo que anubla un vuelo de hojas,
callad, para que pueda pasar esta mujer.
Y escucharé más tarde, bajo la noche ciega,
posarse el pie enlutado de la que siempre llega
sobre los rastros de esa que nunca ha de volver.
Anónimo.....
1 comentario:
Estas letras me hacen acordar del colegio, la leí por primera vez en un libro de segundo de bachiller...aquellos tiempos
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